Puede ser algo más simple: simplemente, quiere expulsar de su territorio a otros subasteros, jodiéndoles las operaciones. Si después de esto le vuelven a ver aparecer, quizá acepten el ofrecimiento de los 300 (o de los 10.000), lo que no es mal negocio por sólo 600 euros de coste... o mejor aún (para él), quizá les quite las ganas de volver por ese juzgado.