Pero si se presenta un señor con el impreso de haber realizado el ingreso de la deuda y manifestando que viene como mandatario verbal de los demandados con instrucciones de pagar y suspender la subasta, lo lógico es que ésta se suspenda.
Ahora bien, imagínate cómo explicaría el zumbao ese el motivo de tener dos ingresos, uno el de pago de la deuda y otro el de ingreso de la fianza para la subasta. Hay cosas imposibles de esplicar, pero a veces en los juzgados tienen unas tragaderas...
El caso es que la subasta se suspendió y las únicas explicaciones satisfactorias de la jugada son las dos primeras que apunta Francisco Calvo: 1- que pueda iniciar una nueva reclamación, esta vez siendo la parte ejecutante y 2- Esperar a que vuelva a salir por la liquidación de intereses y costas, controlando esta vez que el edicto no esté colgado en el tablón más de 5 minutos. Esta segunda opción me parece poco probable porque no veo a la parte actora instando una subasta por unos centimillos de más o de menos y porque cualquiera de los presentes en aquella escena puede estar llamando mensualmente al procurador para entererse si vuelve a salir a subasta, por lo que al zumbao no le serviría de nada retirar el edicto del tablón.