Apreciado Llinares:
Es mejor que dedique su tiempo a aquello en lo que Usted es brillante: el ventajismo en los mercados financieros.
Si se mete en utopías tontas perderá un tiempo precioso que podría usar en cosas mucho más productivas.
Su propuesta no tiene ningún futuro. Nadie le va a apoyar. Además, entrando ya en lo puramente jurídico, su propuesta requiere modificar radicalmente la Constitución actual; todo lo que Usted propone en cuanto al funcionamiento de la Cámaras es meridianamente anticonstitucional. Muchas otras de sus propuestas también lo son. No digo que sean malas; cada uno tendrá su opinión. Pero induscutiblemente muchas son inconstitucionales. Para cambiar la constitución se requieren una mayorías acojonantes, así que vaya olvidándose de ello. Ninguno de los partidos mayoritarios le va a apoyar y sin ellos no se puede cambiar la constitución.
La vida es corta y bella. Es mejor que nos siga instruyendo en cómo tener unos duros más para disfrutarla. A fin de cuentas como unos duros más siempre podemos plantearnos irnos a un sitio simplemente mejor.
Otras de sus propuestas me parecen sinceramente equivocadísimas. Su intención puede ser muy buena pero tienen todas las papeletas para degenerar en un totalitarismo salvaje o en una infame dictadura de las mayorías sobre las minorías. Recuerde las brillantes lecciones de Hayeck en su "Your way to servedom".
Su obcecación con los medicamentos la supongo muy bien intencionada. Yo no tengo nada que ver con la industria farmacéutica, pero considere Usted que si no obtienen grandes beneficios no van a innovar en absoluto. La farmacología quedará por décadas en su estado actual, sin mejoras. Sin una enorme retribución al riesgo ( precios altos de las medicinas ) no habrá innovación. Si Usted se cree que investigará e innovará el Estado, va fino. Recuerde la URSS y su indecente sistemna sanitario.
En fin, afectuosamente le recomiendo que se deje de utopías y nos siga iluminando para cuanto menos hacernos más llevadera con unos durillos de más esta divertida existencia. Las utopías no casan bien con el ventajismo profesional...
Saludos.