Estimado Potsis,
Cuando yo hablo con un cliente de su seguro de Responsabilidad Civil de Circulación de Vehículos a Motor le recuerdo que va a llevar en la guantera un cheque en blanco topado en 85 millones de euros. Ningún banco hará jamás eso por esa persona o empresa. Ese es el riesgo que corre un asegurador de autos en este momento con cada póliza.
Cuando se manejan cifras de esa magnitud o, siendo más modestos, de dos millones de euros por una tetraplejia y un neonato con lesiones cerebrales irreversibles la palabra "supongo" deja de tener cabida en mi vocabulario. Los profesionales del seguro debemos ofrecer a nuestros asegurados certezas y ello implica conocer al detalle las reglas del juego, incluso en los escenarios más inverosímiles y remotos. Porque sabemos que nuestro cliente, el asegurado, no puede afrontar el reto de que su cobertura se evapore en el momento preciso en que es imprescindible para salvaguardar su calidad de vida y su patrimonio.
En este sentido me parece interesante contar, entre las ofertas disponibles, con cualquier solución existente en el mercado. Pero el candidato a asegurado debe ser informado de todos los riesgos y de los procedimientos y mecanismos de protección con que cuenta sin fisuras. Solo así podrá tomar una decisión madura y responsable. Si su elección apunta a una entidad en DE o LPS yo la aplaudo, por respeto. Él tiene derecho a fijar sus prioridades. Y nosotros la obligación de informar los riesgos, por muy remotos que sean pero con precisión.
Llegados a este punto insisto: el Consorcio es una anomalía en el sector asegurador Europeo puesto que no hay otro país que disponga de un asegurador público equivalente y con atribuciones de asegurador subsidiario.
Obviamente cuando una aseguradora española opera en otros países legalmente debería informar a su cliente de cómo funciona una liquidación societaria en España. Ese sería su marco de protección al igual que ese es el marco de protección que las aseguradoras extranjeras ofrecen a un asegurado español.
Saludos,