Es posible, pero pienso que las últimas ayudas que deben recortarse son las ayudas a la subsistencia, organizaciones como cáritas, albergues y comedores públicos. Incluso tiene sentido. Los miles de millones inyectados en la banca han ido a sanear cuentas de resultados sin alcanzar a la economía real. Craso error. La crisis era financiera y está arrastrando a la economía real al hoyo. El dinero de estas ayudas circula inmediatamente. Esta gente no se lo guarda, sino que lo usa íntegramente para adquirir productos de primera necesidad, e incluso para pagar las deudas financieras que les agobian. Para pagar la luz de Iberdrola y el gas de Enagas. Si dejamos que esta gente se caiga del sistema, nos estaremos disparando en el pie.
Y al final lo único importante es la gente. Todo lo demás es solo dinero.