Me pide Virginia que os traslade algunas puntualizaciones:
1.- No he cobrado ningún interés en B.
2.- No creo que sea gilipollas, sino que confío en la gente. Bueno, confiaba, porque después de ésta, se te quitan las ganas de confiar... Si te llega alguien de un grupo financiero, le dices que te explique el caso peor y te cuenta lo que me contó, pues le creí...
3.- No era la gallina de los huevos de oro, hay otros negocios más rentables, me atrajo porque no requería tiempo (aunque luego me ha traído mil quebraderos de cabeza y he tenido que dedicarle mucho tiempo), y yo en ese momento no ténía ni una hora libre al día.
4.- El blog de Echevarri lo leí cuando ya había hecho la operación, ojalá lo hubiera encontrado antes, o a ti, porque obviamente no la habría hecho.
Y para Txemapres:
Justo como sabía que no tenía conocimientos del mundo financiero acudí al Grupo Financiero... Es como si en tu ejemplo, cuando vas a cambiar la bombilla contratas a un electricista que resulta que te cobra más de lo que costaría la bombilla, y además te instala una que no funciona...
Y por supuesto, yo soy la primera que he pensado: Qué cagada. Pero bueno, he aprendido mucho... aunque no lo suficiente...
Sin embargo yo, Tristán, si creo que Virginia ha aprendido más que suficiente. Seguro que ahora no es tan fácil engañarla. Lo que le ha pasado a ella le pasa a mucha gente en este y en otros muchos negocios. Como ella misma da a entender, le han podido engañar porque se trataba de una empresa conocida, con oficinas, con tarima de roble en el suelo, con recepcionistas tetudas (eso lo añado yo) y con ejecutivos bien trajeados que le venden la moto a quien se tercie.
Nadie puede decir de este agua no beberé ni este cura no es mi padre. O como dice Perez Reverte... bueno, mejor eso me lo callo.