Estoy de acuerdo. Además insisto que no hay que ver aquel negocio con los ojos de ahora sino con los del 2007, cuando todos creían que todo iba a subir eternamente.
Si se han equivocado los Martinsa-Fadesa y los Royal-Urbis con las tasaciones de los solares comprados en aquellos años, qué no le puede pasar a otro cualquiera cuyo negocio no es ese.