Como ha explicado Draco, en 2007 se dieron muchos préstamos de estos que o ya se han despeñado o van camino de ello. Conozco a muchos prestamistas, muchos subasteros también lo son, y muchos han perdido hasta la camisa en las operaciones que hicieron entre 2006 y 2008. Algunos se están rehaciendo prestando ahora al 35-40% y otros han quedado definitivamente fuera de juego.
Pero Virginia no tiene nada que ver con ellos. Simplemente ella vivía, como muchos otros, dentro de una burbuja en la que el precio de los pisos iba a subir eternamente. Ese ha sido el problema, además de la hijaputez de la financiera con la que topó. Si los precios de la vivienda no se hubieran desmoronado, su subasta nunca hubiera quedado desierta.