Lo que propone Tristán es una solución bastante racional, sobre todo pensando que una casa de pueblo no tiene un gran valor, las costas y gastos se iban a comer todo. Llevar la división de un proindiviso al juzgado entre hermanos tiene que ser ya un caso muy extremo. Aparte la enemistad que se genera... ¿No es mejor fijar un precio por la casa y rifársela? Es de sentido común.
Saludos