Lamento comunicarte que esta vez no has dado ni una.
Al zapatero y sus amiguetes no les va a pasar nada porque cuando se vayan lo harán bien abruchados, si es que se van. Recuerda que algunos vendedores de crecepelo siempre triunfan y se mantienen a flote.
Y no te olvedes de que la casa que se embarga no es la suya. Es la tuya y la mía.