Confieso que en ocasiones soy subastero.
No tengo ningún interés en ver al director si el primer empleado desocupado que me encuentro me ofrece lo que considero razonable.
No acepto ningún tipo de regalo. Son un insulto a la inteligencia. De un banco sólo quiero dinero.
No soy partidario de pagar comisiones, aunque las acepto si a pesar de ello me salen las cuentas.
No me gusta perder mi tiempo, ni que me cuenten milongas y mucho menos que me pretendan colocar bazobia financiera.
Afortunadamente la tecnología me permite desde hace ya mucho tiempo no poner los pies en una oficina bancaria casi nunca. Lo cocino casi todo yo solito y así no molesto a nadie.
Tengo la impresión de que lo que realmente te molesta es que no todos sean incautos a los que poder colocarle todo tipo de porquerías y que salgan encantaos pensando que les has hecho un favor.
Ajo y agua.