Pues tampoco estaría yo tan seguro: no me veo aconsejando a un cliente (ni él aceptando mi consejo) que, en lugar de pillar lo que se pueda del remanente y luego seguir con la ejecución por el resto, se espere a que nos llegue nuestro turno de subasta, y a ver cómo sale. Más vale pájaro en mano... y un cliente con metálico en el bolsillo... que ciento volando.