Sin duda una situación dramática, de las que creo se van a empezar a dar con frecuencia en los tiempos que corren.
Aún así, si la señora tiene 70 años, con un poco de suerte, podrá conseguir una plaza en una residencia de ancianos. Y el hijo, evidentemente, que se busque la vida.
Yo el problema más sangrante lo veo en familias con hijos pequeños, que puedan perder su casa.