La generalidad de bancos y cajas de ahorro, y la financieras privadas, y las emisoras de tarjetas de crédito utilizan cláusulas y prácticas financieras. Se hacen una composición muy sencilla: el 99'9% de sus clientes no van a reclamar; si reclaman judicialmente, el cliente tiene bastantes posibilidades de ganar, aunque por alguna razón muchas veces no se imponen las costas al banco. Con lo cual ganan mucho más si continúan aplicando cláusulas abusivas que si las retiran, aún cuando ocasionalmente puedan ser condenados en un procedimiento judicial y tengan que pagar las costas.