Otra pequeña observación. Esa tremenda escalada de precios de los últimos años parece que encaja perfectamente con la escasez y las dificultades de extracción del cobre a la que se refería Chris Martenson en su Crash Course. Tras otra violenta bajada, podría producirse otra vilenta reacción que nos eleve hasta el cielo montados en la curva exponencial, pero con 2.500 dólares menos si no estamos al loro.