¿Es un pacto nacional la solución para la Crisis?, de Joaquím Muns en Dinero de La Vanguardia
La pregunta relevante en estos momentos debería ser la siguiente: ¿puede un pacto nacional servir para enfocar correctamente la salida de la grave crisis por la que atraviesa la economía española? La respuesta es sí y no. Es sí en el caso de que se lograra un pacto con rapidez, asentado sobre bases técnicas sólidas y ampliamente asumido por las fuerzas políticas, sociales y económicas del país. Cabe prever que, en estas condiciones, los ciudadanos aceptarían con menos dificultades los sacrificios que, sin duda, comportaría un buen pacto, lo que también constituiría un excelente mensaje para la comunidad internacional.
La respuesta es, en cambio, no si el pacto ha de consistir en un largo forcejeo que acabe en un acuerdo fundamentalmente político, es decir desprovisto de un sólido armazón técnico y basado en un mínimo común denominador de aquello que quieren los partidos políticos. Hay muchas razones para temer que, efectivamente, el pacto nacional anticrisis, si llegara, respondería a este enfoque. Lo hace prever, sobre todo, la enorme distancia que separa las ideologías de los partidos políticos. En este contexto, incluso llegar a un mínimo común denominador parece bastante difícil, por no decir imposible.
El segundo gran problema para llegar a un pacto nacional verdaderamente útil es el tiempo que previsiblemente tomaría el alcanzarlo. Es más que posible que tuviéramos que asistir a interminables conversaciones, regateos, afirmaciones y desmentidos antes de llegar a cualquier texto. La situación de la economía española no se puede permitir el lujo de esperar; requiere una actuación rápida y contundente.
…Si hay una coyuntura histórica en la que un gobierno deba rehuir la tentación --de diluir su responsabilidad-- es ésta. No es el momento de confrontaciones ideológicas para ver si, como en una coctelera, logramos un buen sabor a base de mezclarlo todo y agitarlo hasta el agotamiento
…. Y es que, a pesar de que queramos creer lo contrario, todos sabemos que ningún pacto puede sustituir a un buen gobierno.