Graham en su humildad reconoció que no entendía el análisis técnico, y que si alguien lo entendía, tenía que ser una persona brillantísima para poder sacarle partido con una cierta continuidad.
Sin embargo él creía que para ser inversor value no era necesario ser especialmente brillante, pero sí activo ("enterprising") y con sentido común.
En fin, que está claro que son dos filosofías irreconciliables.