“La valoración de las empresas es una chapuza que no sirve para nada, porque se basa en una serie de hipótesis totalmente subjetivas” dice el susodicho autor del infumable manual de Valoración de empresas.
Estoy de acuerdo en que la valoración -la justificación del precio- no sirve para casi nada -o para no exagerar: sirve poco- en la Bolsa e incluso es o puede ser contraproducente.
Pero no deja de tener gracia que el autor de un amontonamiento de páginas impresentables diga estas cosas con tanta tranquilidad.