Hay que tener en cuenta que BMW es una marca con un alto grado de ... iba a decir fidelidad, pero incluso podríamos decir fanatismo.
El conductor de un BMW suele estar muy satisfecho con su coche, no sólo por la técnica sino por la marca. Suele considerarlo (y perdonen por las generalizaciones) "algo superior", por encima del vulgo, algo que marca estilo y todo ese rollo. Para algunos, es símbolo de estatus puro y duro; para otros, es una manera de proclamar a los cuatro vientos "fíjense, todavía soy joven", una especie de Viagra con ruedas para cincuentones.
Lo que quiero decir con ello es que, en las partes chungas del ciclo económico, el que se quiere comprar un coche, o se lo piensa dos veces, o bien opta por uno más pequeño. Puede que el comprador pase de querer un Audi A4 a conformarse con un Skoda. Pero el que se quiere comprar un BMW se compra un BMW, así se tenga luego que quitar el pan de la boca. Eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de examinar BMW. No es sólo una empresa de automóviles, sino la empresa que fabrica los BMW.
Y, por cierto, siempre me ha llamado la atención la gran diferencia que encuentro en carretera entre los BMW y los Mercedes. El conductor de BMW va a toda pastilla, pegándosete al culo hasta que le dejas pasar, sin apenas frenar, exhibiendo y presumiendo de coche. El del Mercedes va a su rollo, como si le importase un huevo lo que sucede de puertas afuera.
Sí, vale, mi coche no es un BMW. Negra envidia ... ;-)