La sociedad, tal y como la conocemos, no nos educa para asumir pérdidas. Debemos ser siempre ganadores y perfectos. El error no está permitido, y eso se refleja en la vida adulta.
Por ello, al principio asumir las pérdidas cuesta, ya que ligamos el resultado de la operación a nuestro ego personal. Creo que todo pasa por re-aprender y desligarnos emocionalmente de nuestras operaciones.
Muy buen artículo.
Saludos.