Estoy de acuerdo en que la vivienda sea la única garantía. Ayudaría y mucho a que todo el mundo volviera a la realidad. Se acabarían las tasaciones cachondas y las disparatadas subidas de precios.
No creo que fuera necesario poner límites a los bancos en cuanto al porcentaje a financiar y a los ingresos de los candidatos a hipotecarse. Ya se ocuparían ellos mismos de protegerse el culo.
Tendría que ser un planteamiento para el futuro con un importante período transitorio que permita digerir el cambio. Si continuamos con la mala costumbre de pasar el cero al infinito de un solo salto nos iría muy mal. La caravana del Juzgado de lo Mercantil sería más larga que la de la Semana Santa. No se salvaría ni la gitana lectora del porvenir.
Pero tampoco deberíamos olvidarnos del coste del cambio. Los diferenciales sobre el euribor serían mucho mayores, el plazo de amortización mucho más corto y serían bastantes los que tendrían que conformarse con un cincuenta por ciento del valor de tasación o bastante menos. Por cierto la mayor parte de la población tendría que plantearse que no tendría otra alternativa que pasar toda su vida de alquiler.