Con la que está cayendo estos días en Madrid, yo sin aire acondicionado, y sin problemas de temperatura. ¿Y eso?
A todo el mundo le parece razonable que, cuando hace calor, hay que abrir las ventanas ¡yo las cierro! y que cuando hace frío hay que cerrarlas ¡yo las abro! aprovecho la inercia térmica de mi casa y no necesito aire acondicionado.
Y no es solo esto. Vio mi suegra la factura del gas natural y se quedó de piedra por el bajo consumo. Ella sola gasta más de lo que gastamos tres en mi casa. Cuando fui a su casa empecé a darle observaciones de ineficiencia energética. Me dice "tonterías, siempre lo he hecho así", le contesté "por eso siempre ha gastado mucho mas que yo". Naturalmente, mi suegra es de los que tienen todo el dinero en cuenta corriente. Y es que una cosa y la otra van unidas: las pocas ganas de pensar y el elevado gasto.
Y es que en muchas ocasiones es más importante poner inteligencia que medios.
Con todo lo que están soltando estos dias respecto de medidas contra la crisis, hay una que no he oido todavia: el incremento de la eficiencia energética, pero en serio, no lo de las bombilitas chinas de regalo. Y es que en España tememos el mayor consumo energético por unidad de producción, lo que, siendo un problema, tambien puede ser una oportunidad.