Buenos Dias Profesor Esteve, soy un ex-alumno suyo y tengo un gran recuerdo de usted. Hoy dia estoy realizando mi tesis doctoral en economia aplicada (mas en relacion con la economia industrial) sobre el mercado electrico europeo a la vez que trabajo en el dpto de I+D de EDF (Electricidad de Francia) en Paris sobre estudio de los sistemas energeticos, yo particularmente sobre la distribucion electrica en Europa. Dicho esto tengo algunos comentarios sobre su articulo:
Cuando su padre le comentò que lo que realizaban los tenderos era producto de lo que "in fine" seria la libre competencia creo que andaba un poco equivocado, al menos en el anàlisis. Efectivamente, estos dos tenderos de los años 50 (fecha muy importante puesto que no habia una regulacion en temas de horarios)no estan enfrentados, segun la teoria economica, a un problema relativo a la teoria de los Mercados competitivos sino mas bien a la Teoria de juegos. Y es que el tema que describes se ajusta perfectamente al famoso dilema del prisionero o a los juegos no cooperativos: ambos tenderos podrian cooperar y ambos tendrian mayor beneficio que no cooperando. Estamos pues ante un coste bien conocido de la teoria economica: el coste de oportunidad. Ambos tenderos tienen un coste explicito que es el tiempo que malgastan dejando la tienda abierta hasta altas horas de la noche, por lo que en un momento dado, el Coste total medio (resultado de mantener la luz encendida,pro ejemplo) es superior a los beneficios esperados, lo que hace ineficiente su actividad. Por otro lado, el mantener abierto el negocio provoca tambien costes implicitos relativos al tiempo ocioso no disfrutado por quedarse en la tienda.
Creo que no es necesario pues decir lo que deberian haber hecho o no los tenderos puesto que seguramente no seguiran ni vivos y los tiempos han cambiado mucho pero si me gustaria resaltar que, al reves de como decia su padre, no creo que ambos vendedores esten en situacion de libre competencia, pese a que sus bienes son seguramente homogeneos, sino mas bien estan en una situacion particular de competencia monopolistica: no son mas que 2 tenderos en el pueblo y de cierta forma se reparten el mercado y ambos, al ser mercerias, seguramente ofrezcan demasiados productos para lo que necesita el pueblo (estas tiendas suelen tener una infinidad de productos que nunca se venden) pero sin embargo, desde el punto de vista de la eficiencia es preferible que haya 2 tenderos en el pueblo a 1 solo, me explico. Es cierto que ambos se ven afectados por el coste de oportunidad inherente a su existencia y su no-cooperacion como hemos señalado anteriormente. Sin embargo se benefician de ventajas que no tendrian si hubiese mas tenderos en el pueblo ya que al haber menos tenderos, cada uno tiene un coste total medio inferior al que se daria si hubiese, por ejemplo, 6 o 7 tenderos. Esta disminucion del CTM les permite reducir el precio final de venta, lo que mejora el bienestar social. Segun este argumento, muchos lectores pueden pensar: entonces porque no mejor 1 solo vendedor? pues porque gracias a la existencia de 2 vendedores se gana tambien en eficiencia: los vendedores, sujetos y temerosos de perder clientes en favor de la competencia se veran obligados a vender productos de mejor calidad, de tratar bien a sus clientes, a despachar rapido y eficazmente, y a tener un stock suficiente para satisfacer la demanda diaria (nada del "vuelva usted mañana" del que gozaba el monopolio de Correos). de esta manera se gana en eficacia y eficiencia puesto que los venderos se vuelven mas productivos.
En cuanto a la tragedia de lo comun, estoy totalmente de acuerdo y me parece una obra excelente.
Atentamente, Alvaro Andaluz.