Lo peor de todo es que hay incluso profesores de universidad que plantean cosas como la que comentas.
Recuerdo una épica discusión en la que, tras el comentario de un profesor, yo levanté la mano y le pregunté cómo de fiable era la referencia del IPC a la hora de valorar la evolución de los precios si quería usarse como indicativo de la "competitividad" de un país. El pobre señor no lo pensó dos veces antes de que sí era válido el IPC.
No era mi intención contradecirle (menos aún faltarle al respeto, de hecho fui muy educado), pero no me costó demasiado desmontar la burrada que acababa de decir, con argumentos similares a los tuyos y mirando, específicamente, como funcionaba la economía española... pero lo que más impacto causó fue lo primero que le dije; algo así como:
"Si nos fijamos en los precios al consumo y estamos considerando la competitividad desde un punto de vista comercial en un entorno internacional, estamos suponiendo entonces que las exportaciones de un país se llevan a cabo por ciudadanos que compran bienes de consumo cotidiano y se los llevan en una maleta a otro país?"
Efectivamente, en lo que habría que fijarse, en todo caso, es en los costes, los precios industriales... En el caso de los precios de los servicios, también hay que matizar y mucho. Aunque en realidad seguiría sin estar de acuerdo, porque en un mundo realmente globalizado y no pensando en el comercio internacional del siglo XIX, las cosas no son tan sencillas.
En cualquier caso, soy más partidario de entender la competitividad como la capacidad de generar valor, de sumar, no sólo de reducir costes respecto al vecino. Y no se trata sólo de "chines", sino de capacidad de generación de capital humano y de activos intangibles. Y, de hecho, creo que la competitividad pasa más por la capacidad de adaptación que otra cosa... Y para eso hay que apostar por modelos que generen un mayor capital humano que, de manera más o menos directa (siempre que se apoyen con recursos de capital), son el origen de la generación de activos intangibles...
No sé si me explico.