La cuestión no es de salarios en términos absolutos, sino de salarios en relación a la productividad. Un trabajador en Alemania gana el doble, pero produce más del doble que uno español. Lo explica muy bien el comentario #34 en la entrada correspondiente del blog de Krugman.
http://krugman.blogs.nytimes.com/2009/12/17/pain-in-spain/?apage=2#comments