Las medidas proteccionistas tienen un mínimo efecto a corto plazo, pero a largo plazo su efecto es devastador. Imponiendo aranceles o creando barreras de entrada muy fuertes, solo permite a las empresas nacionales relajarse y perder competitividad, quedandose obsoletas. Un claro ejemplo de la falta de competitividad de las empresas en un sistema proteccionista es la URSS. Una vez el sistema comunista se vino abajo (en parte porque su sistema aislacionista no era sostenible), se evidenciaron la falta de productividad de dichas empresas. Además imponiendo medidas proteccionistas se corre el riesgo de que otros paises las pongas a su vez, entrando en la famosa teoría de los juegos de John Nash.