Efectivamente. Strauss-Khan es un político profesional, un tipo sin escrupulos ni ideología, que quizás de joven soñaba con cambiar el mundo pero que ha sido el mundo quien le ha cambiado a él. Quedó fuera de la lucha por el Elíseo pero pilló cacho nada menos que en el FMI, con lo que eso supone: sueldazo, dietas pagadas, coche oficial, jubilación de superlujo...
Lo cierto es que la izquierda occidental está en coma. No ha sabido rehacerse de la caída del muro.