Los bancos centrales siempre están ahí para parar los golpes más duros: Si caen las acciones demasiado, el PPT compra futuros a manos llenas; si hay problemas con las hipotecas, ellos se las quedan; si amenaza deflación, sacan los helicópteros a tirar sacos de billetes...
El problema es que todo eso se acaba traduciendo en inflación y excesivo apetito por el riesgo... pero son males políticamente aceptables, al contrario que los otros, por mucho que económicamente sean igual de dolorosos.
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