Ante todo, me descubro ante los valientes. El debate, como casi siempre en temas fiscales, está distorsionado por la demagogia ultraliberal que utiliza la regresividad como coartada. El impuesto es poco o nada progresivo, eso lo hace impopular entre la clase media que se suma al frente abolicionista. Al final, se suprime y el lucro cesante -por favor, no seamos ingenuos- se compensa con subidas en impuestos indirectos aún mas regresivos e indiscriminados, pero menos visibles. Con qué facilidad se nos lleva al huerto.