Partiendo de que los empresarios y gobernantes no son los únicos culpables del descalabro del sector inmobiliario español, sino que habría que añadir la tendencia avariciosa a la propiedad del ciudadano de a pie, estoy de acuerdo con la sugerencia de apoyar la formación, los cursos sobre control de riesgos, gestión financiera y marketing inmobiliario.
Pero el gobierno sólo es capaz de pensar en medidas coyunturales.
Plantear medidas a medio y largo plazo, como la de elevar la formación del profesional inmobiliario, es una solución que no quieren o no pueden proponer.