La sensación generalizada, la que yo veo todos los días, es de expectación y miedo a lo que pueda pasar. Nadie habla bien ni se siente contento, las encuestas deben estar al rojo porque no publican-o difunden- ninguna.
De nada sirve que vengan ahora diciendo que las cosas están mal, eso ya lo sabe todo el mundo desde hace meses.
Dicen que los buenos políticos -que son solo eso- deben decir solo aquello que los demás ya saben pero en este caso les ha sobrepasado.