Los funcionarios tienen muchas culpas, como puede haberlas en otros ámbitos profesionales.
Pero en cuanto a iniciativa lesislativa o reglamentaria, no se les debe imputar responsabilidad alguna.
El funcionario poede proponer textos buenos, malos y regulares, pero como siempre al final es el político el que decide, enmienda y cocina lo que mejor le parece.
Me viene a la mente el relativamente reciente Estatuto del Trabajador Autónomo. El Ministerio de Trabajo se gastó un pastizal en encargar a un conocido despacho de abogados un proyecto de estatuto.
Desconozco cual fue la ropuesta inicial del conocido despacho, poro sí conozco el engendro resultante t tengo la completa seguridad que cualquier mediocre funcionario habiera sido capaz elaborar semejante cagada y totalmente gratis.