Con la iglesia hemos topado, o sea, con el nacionalismo español excluyente de otros nacionalismos. Echevarri, te admiro y te leo regularmente. Pero te ha podido el corazón. Un corazón nacionalista como el mío, pero de distintas naciones. El tuyo es tan nacionalista que ni siquiera acepta que el mío pueda sentir nada parecido por Cataluña.
Balanzas evidentes aparte, no somos nadie para definir la dependencia e independencia de los demás. El independentismo va perdiendo sentido de forma escalada. Sentirse europeo en el mundo, español en Europa, Catalán en España, Aranés en Cataluña, de una barriada de Viella en Arán o del 2º3ª del bloque B en ese barrio. Todos ellos son sentimientos respetables, aunque no compartamos los del español en Europa para abajo, o los del barrio de Viella respecto a los araneses. Para mí pierden sentido en un escalón y para ti en otro. Pero respetémonos y permitamos que cualquiera sea lo independiente que quiera. Si ese sentimiento está fundado y es viable se verá en cuanto sea independiente, y si no o es caerá por su propio peso. Pero ni tú ni yo, ni ninguna constitución debería prohibir la independencia de nadie por encima de su voluntad.
Espero que en la inmediatez y superficialidad de un comentario de blog, consiga que tu nacionalismo amplie sus miras más allá de España, para comprender y tolerar otros nacionalismos, escala arriba y también escala abajo.
Un abrazo, Echevarri.
Xavier