Me ha parecido un buen artículo, Echevarri. Mi sistema ideal es parecido al inglés, pero dejando una posibilidad a partidos minoritarios: el alemán. Cada ciudadano tiene dos votos: uno para el diputado de la circunscripción (pequeña, un sólo diputado, de modo que uno sabe quién le representa en el parlamento y por tanto le puede exigir). El segundo voto es para una lista nacional: los diputados se reparten proporcionalmente a los partidos que superen el 5% de los votos a nivel estatal. Tiene la ventaja de que permite algo de variedad en el parlamento, a mi juicio necesaria: así existen partidos como el Verde o el Liberal, que en su campaña electoral normalmente apelan al "segundo voto".