La caducidad del dinero es una solución más propia del siglo XIX que del siglo XXI. Si tanto preocupa el dinero negro acumulado debajo de los ladrillos, prohibamos el dinero físico y que, a partir del 1 de enero, sólo se pueda usar dinero de plástico. Seguramente aparecerán otros problemas, pero el problema del dinero negro será Historia.