Aunque muchos puedan pensar que al programa le sobra una hora, yo creo que en realidad le falta. El espectador sólo ve los resultados, cuando lo interesante sería ver los procesos; es decir, ver el desarrollo de sus estrategias (si las tienen), de sus razonamientos (si los hacen) y de sus decisiones (si las toman como tales). Deberían quitar planos de la secretaria al teléfono y añadir planos de los concursantes analizando sus errores, por ejemplo cuando Bassat pide al equipo perdedor que examine en qué piensan que han fallado.
En cuanto a Bassat, no entiendo muy bien las críticas que recibe, sin él el programa sería la mitad de lo que es (aunque muchos puedan pensar que entonces sería menos que cero). Es cierto que no es telegénico, pero no creo que su currículo sea discutible, muestra sensatez y coherencia, y en el caso de Benjamín demostró cierta estatura moral. La norma no estaba clara, pero era fácil deducirla visto el comportamiento de los demás.
Por cierto, en el tercer programa el japonés que se parecía a Pat Morita, el maestro Miyagi de Karate Kid, es vecino barcelonés de una gran amiga mía, por si te sirve para poner en cuarentena la realidad o virtualidad del programa.
Saludo grande.