¡Fantástico! No sé cómo no incluyen este marxismo en las campañas de las organizaciones de consumidores. Porque en las escuelas de negocios seguro que más de uno se inspira en ellos.
Y que mirada la de Groucho cuando entiende que lo que ha pagado no va a servirle de nada si no sigue comprando libros. Porque ahora no va a echarse atrás, claro. Y un final pseudopiramial total. Impagable.
Salu2