Me se ponen los pelos de punta.
Seguimos instalados en la culturilla del todo vale y seamos todos guais.
Se supone que en el mundo de los adultos, cada uno debe hacerse responsable de los compromisos y obligaciones que asume y de las consecuencias que se derivan de su imcumplimiento.
¡Cágala cuanto quieras que ya vendrán tus vecinos a comerse tus marrones!
Continúa la huida hacia adelante y a esconder la cabeza como el avestruz.
Supongo que si esa especie de condonación, es acordada entre deudor y acreedor, nada que objetar. Si se convierte en imposición legal ya no me gusta nada.
Tus yonquis financieros rápidamente, una vez liberados de la deuda, se embarcarían en nuevas aventuras, quizaás con mayor afición. Al fin y al cabo es posible que vistos los precedentes vuelta a salirles medio gratis.
Por otra parte si se acuerda que la que valía 100 ahora sólo vale 80 y si en algún momento posterior se recupera el sector inmobiliario y se consiguie vender por enciama de 80, el diferencial sería para la entidad financiera ¿Qué interés podría tener el hipotecado en vender por encima de 80? ¿Qué valor tendrían las nuevas estampitas? ¿Quién estaría dispuesto a comprarlas?
Tengo la impresión de que alguien está dispuesto a reinventar el mercado negro.