La idea es buena, aunque quizás los profesionales liberales o los empresarios, en general, no sean los más incentivados para recurrir a este "truco". Tienen muchas alternativas para rebajar su factura fiscal. De hecho, los gastos que los asalariados no se pueden deducir, como el coche, gasolina, viajes, hasta la compra de la prensa, que al final representan mucho dinero.
La diferencia es que el asalariado paga impuestos, y con lo que le sobra, gasta. Las empresas gastan, y con lo que les sobra, pagan impuestos.
Por eso, la idea es particularmente interesante para empleados con buenas rentas del trabajo(por ejemplo, un magistrado,xD)
Un tema interesante sería saber cómo afectaría la situación de supuesto "divorcio" a las prestaciones de viudedad. Si el abogado fallece ¿en que posición quedaría su ex? ¿tendría derecho a la misma pensión?
Enhorabuena por tu blog.
Chao.