Os habéis dejado una consideración importante, y que hace todo bastante sencillo.
Ella tiene una actividad. Vale que es no declarada y tal. Pero es una actividad, de las que previsiblemente se hacen por afición, aunque cuenta con la posibilidad de declararla. La actividad, no los ingresos.
Fácilmente se puede urdir una contabilidad "oficial", donde esa actividad sea ruinosa, y de pérdidas continuas año tras año.
Declaración conjunta, y compensación de rentas entre cónyugues. Todo lo que ella "pierde", disminuye la base imponible conjunta.
Tener una esposa "artista" puede dar para mucho, además de tener glamour.