Creo que en la inmensa mayoría de las estafas se trata de alguaciles alguacilados; es decir, de sujetos que pretenden aprovecharse del chollo que les ofrece otro, y buscan beneficiarse a su costa y estafarlo.
El estafador suele apelar siempre a los instintos más primarios: al dinero fácil, a la codicia, a la ambición desmedida; y el estafador, en base a esos instintos, se presta al juego.
Me parece importante señalar que el estafado en la mayoría de los casos accede tácitamente. Normalmente se deja seducir por las facilidades y las promesas, sin poner un mínimo de rigor, celo o industria por su parte; y cumple con los cometidos que le pone el estafador. Es decir, que viene a dar su permiso y a conceder su colaboración siguiendo los trámites impuestos.
Claro que antes era en la calle con la estampita y ahora es por internet, y en vez de avergonzarse, reclaman.
Gran saludo.