El problema es que algunos no pueden enteder quizás que aunque Islandia quiebre bajo las reglas habituales del capitalismo salvaje, sus ciudadanos pueden seguir siendo felices, como también lo son en otros países sumamente pobres y con muchas carencias, he aquí la regla que los enamorados de Lehman y cía no son capaces de enteder. A toro pasado también hace mucha gracia ver las calificaciones de solvencia que otrogaba Lehman, Bearn y otros entes pululantes, las recomendaciones de compra, precios objetivos, y calificaciones de riesgo, estaban bonitos ellos para calificar el riesgo de nadie. En definitiva el mundo de la ilusión donde todo es mentira y sólo es cierto durante los poquitos años que está en la cresta de la ola, y pobre del belcebú que les lleve la contraria.