No sé si tienes la sensación de que a diferencia de otros realities, como Operación triunfo o Gran Hermano, que al parecer dan cierto caché en las pruebas de reparto en obras de teatro y musicales o permiten realizar bolos y rodar de programa rosa en programa rosa y amarillos, este programa descalifica. ¿A alguien se le ocurriría contratar a alguno de los concursantes para su empresa? Salvo a Teresa, claro.
Mi otra sensación, y quizá con ésta te cueste más estar de acuerdo, y muchos no lo estarán, a la vista de los comentarios sobre telebasura destilados en tus otros cometarios, es que pudiera ser de los pocos referentes morales que hay ahora mismo en la televisión. Para mí lo mejor del programa es el intercambio final con Bassat, donde éste siempre apuesta por la ética, aboga por el respeto, desnuda la falta de rigor y de creatividad e insiste en la necesidad del trabajo bien hecho.
Me apetece leer el siguiente y saber tu opinión sobre el publirreportaje del vino. Al menos ahí parecen más claros los verdaderos objetivos del programa, porque ni han seleccionado el talento ni están formando a la gente ni la están calificando para encontrar un mejor trabajo.
Gran saludo.