Está claro que los bancos son como cualquier otro negocio, la única diferencia es que comercian y transfieren los riesgos desde ahorradores hacia inversores/consumidores, cobrando un precio. Hasta ahí todo normal.
Lo que no podemos pretender es que sean Hermanas de la Caridad, y que todos sus empleados sean Teresas de Calcuta. La estricta regulación que establece el BdE debería extenderse un poco más hacia el terreno de las prácticas yla ética profesionales en el ámbito bancario. Pero es un terreno tan sumamente resbaladizo, que cualquiera intenta estipular algo. Vamos, que la MIFID, como leí hace un tiempo (no recuerdo dónde), es poco menos que una salvaguarda para que los bancos se cubran con un "yo-ya-te-avisé-firmaste-aquí".
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