Tengo la "impresión" (no es el primer caso que conozco y son todos similares) y pese a que reconozco que esta teoría carece de toda probanza más que mi "escasa" experiencia en materia de consumo, intuyo que esta gente lo que está haciendo es "tasando" a sus clientes.
Me explico, en su Estudio previo, aceptan a la mayoría de la gente pero más tarde tras la tasación se dedican a dar largas, eso sí embolsándose los honorarios devengados por dichos profesionales (probablemente comisionistas).
UN NEGOCIO REDONDO DE SER CIERTO (son sólo "teorías" de un paranoico todo esto).
Respecto del post que se quedó por contestar:
La solución que dije (fue defendida en un congreso por Martín Pallín) me parece la menos desacertada por varias razones:
1º Aseguras un tratamiento eficaz contra una enfermedad.
2º Posibilitas la reinserción.
3º Evitas conferir a la pena un fin meramente punitivo.
Es cierto que tal y como defiendes, no se puede pasar por imponer eso en vez de la cadena perpetua pero creo que existe una diferencia MUY importante y es que la cadena perpetua en ningún momento posibilitaría la reincorporación del individuo a la sociedad, ésta sí, además en el peor de los casos, aseguras un responsable civil (el tutor) por los hechos del indivuo que en la mayoría de los casos es insolvente.
Uno de los proyectos de esta legislatura es reformar la LECRIM (espero que no se les ocurra conferir a la fiscalía el carácter de juez de instrucción) ni reformar los JF