Nada que comentar que no indicase en mi post de hace unos días http://www.rankia.com/foros/bancos-cajas/temas/356244-dificil-trabajo-director-oficina-bancaria que no sé si tuviste ocasión de leerlo, y que como parece habitual cuando “monto” una parrafada de este tipo, y ésta no es la primera, se organiza cierto revuelo.
Lo que decía mi difunto padre al hijo de un intimo amigo suyo de “noi tu si que has tingut sort d’entrar a La Caixa, que és una feina per tota la vida, respectada, en una casa de molt prestigi, i que si treballes molt i be, seràs delegat de sucursal en pocs anys”. No sé si precisas de una traducción, creo que no, pero por si acaso esto va de: Chaval tu si que has tenido suerte de entrar en La Caixa, que un trabajo para toda la vida, un trabajo respetable, en una empresa de mucho prestigio, y que si trabajas bien serás delegado (antes a los directores de las cajas de ahorro les llamaban delegados (1)) de sucursal en pocos años.
(1) Hace años en las localidades menores era normal que una entidad solo tuviese una sola oficina o esto comentaba mi padre, y el jefe de la oficina de la caja de ahorros tenia el titulo de delegado, porque de hecho su sucursal era una delegación de la entidad, una empresa dentro de la empresa, y este delegado en realidad gerenciaba un negocio casi autónomo. En este sentido y en los comentarios de mi post en rankia alguien indicó aquello del alcalde, el cura, el farmacéutico, el delegado de la caja de ahorros, y algún otro como una especie de poder en los pueblos o en ciudades pequeñas, yo no lo dije en este sentido, que seguro que algún caso de estos habría, lo dije en el sentido de que el director o delegado gerenciaba un negocio, y ahora se han convertido en muchos casos en personas con una tarjeta de presentación que dice director, pero que en realidad dirige más bien poco y se acaba convirtiendo en un “vas y le dices …..” .
Tal como esta organizado esto de ser director que con poco tiempo de curro (un par de años) se puede conseguir el que todos gerenciasen sus oficinas podría ser bastante caótico, porque las entidades no pueden permitir que cada oficina vaya a su rollo y a su política, y la experiencia exigida hace años, ahora no es tan necesaria, si bien en todo hay que tener un cierto equilibrio, y en ocasiones este equilibrio se rompe. En el extremo te puedes encontrar que tengas delante negociando contigo un tipo cuyo merito ha sido vender más IPF con cacerolas que ningún otro o lo que es peor que se haya salido de la tabla con la venta de preferentes o swaps, y con dichos meritos está en una oficina de 7 personas, pero que a la vez no tiene decisión ni siquiera para retroceder una comisión de 25 euros, y luego pasa lo que pasa.