Pretender impartir cultura financiera a quienes ya son poseedores de hábitos muy poco recomendables y que sólo están dispuestos a escuchar lo que les interesa oir, me parece una guerra perdida de antemano. Tienen el convencimiento de que El Gobierno está obligado a acudir en su auxilio y comerse sus marrones y posiblemente así sea.
Quizás comenzando con los que por su corta edad, todavía no han sido corrompidos por el perverso "por sólo 39,99 €/nes", posiblemente se pueda ganar a alguno para la causa.
Pero, por otra parte, si los incautos financieros dejaran de existir ¿qúe sería de aquéllos que los exprimen?