Hola, Jaime. La verdad es que, con la que está cayendo, cualquiera pide el racionamiento de las convocatorias públicas. Lo grave es que el Estado de las Autonomías se ha convertido en una huida hacia adelante y no sabemos a dónde vamos.
Lo único importante en sectores como la educación o la sanidad es la motivación. Yo trabajo en la enseñanza concertada y se me cae el alma a los pies cuando veo compañeros quejarse de las reuniones, de los sistemas de calidad o de los cambios en el modelo de evaluación. Con la excusa, eso sí, de que se pierde atención al alumno.
Comparto contigo que el trabajo, sea cual sea, es un espacio de desarrollo personal. Para mí trabajar en la enseñanza es un lujazo en todos los sentidos. Además, no hay muchos ámbitos donde un licenciado en económicas pueda hacer valer su título tan plenamente. Y es que, a mi juicio, la carrera está pensada más para trincar una plaza pública que para cubrir una demanda real en la sociedad.
Saludos