Esto me recuerda la historia de un amiguete que se fue con su socio en plena época de las puntocom a ver a un "inversor" que les financiaba el proyecto que tenían entre manos...
... a cambio de que firmasen unos papelitos de nada entre los que se encontraba una hipoteca de la vivienda que tenía cada uno; aunque de eso se enteraron cuando el tío les habia puesto varios whiskys delante y andaban medio pedo.
Menos mal que mi amigo no firma nada si no lo examina antes con su abogado (y no te imaginas la pasta que se ahorra con esa manía insignificante).
Pero vamos, este "inversor" estaba más que forrado por ese procedimiento: prestar y emborrachar al primo que necesita dinero y cree que el banco no se lo va a dar.