Hola Draco, gracias por enviarme esta anécdota, que ha resultado tan interesante. Cuando me encuentro casos así me dan ganas de apearme del planeta.
Como sabes, hay muchos subasteros que también se dedicam al negocio de los préstamos, porque ellos son los primeros en toparse con la gente que los necesitan. Pero hay formas de ejercer ese negocio que no tienen por qué caer en la usura o en la conspiración para apropiarse de los bienes ajenos. Yo entiendo perfectamente que no somos bancos y que si alguien necesita un préstamo, no es negocio prestarle al mismo interés al que lo haría un banco, porque el riesgo es altísimo y está claro que ni los bancos quieren prestarle. Pero una cosa es prestar dinero a un alto interés, que sí es legítimo y otra, muy distinta, es maquinar para apoderarse de la propiedad de prójimo. Esto último es un robo escandaloso y creo que debería perseguirse.
Conozco subasteros de Madrid que realizan esta actividad complementaria con mucha honradez y otros que merecerían la cárcel.